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figura de Tomás Moro no constituye en la
actualidad un referente histórico relevante.
Tampoco se puede afirmar que sea un autor de una
producción literaria destacable. Entonces,
¿por qué contar hoy esta anécdota
histórica de la que han pasado casi quinientos
años? Por necesidad. Porque la figura gigantesca
de este ser humano se proyecta en nuestra época
con una lucidez admirable. En épocas tenebrosas
necesitamos luz. Y, principalmente, eso es Moro
para los tiempos que corren: una brillante luz
que puede ayudar a ver el camino. O, al menos,
un camino. |
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